Tu cerebro no se distrae por flojera: nueva investigación muestra cómo mezcla tareas



Estás escribiendo un correo cuando llega un WhatsApp. Lo respondes, regresas al documento y durante algunos segundos sabes que estabas trabajando, pero no recuerdas exactamente por dónde ibas. Después abres otra pestaña, lees una notificación y vuelves nuevamente. Solemos llamar a esto multitarea. Una investigación publicada este septiembre en Nature Neuroscience ayuda a explicar por qué nuestro cerebro paga un precio cada vez que tiene que decidir qué información importa.

El trabajo combinó experimentos perceptivos con humanos, registros neuronales en monos y modelos de redes neuronales artificiales. Los participantes debían realizar tareas diferentes mientras variaba la certeza sobre cuál correspondía ejecutar. El resultado fue consistente: cuando existía incertidumbre sobre la tarea, humanos y monos cometían más errores.

Los investigadores encontraron una explicación neuronal particularmente interesante: la interferencia de características. Cuando el cerebro no tiene perfectamente claro qué tarea debe resolver, empieza a representar con mayor fuerza información que en ese momento resulta irrelevante. Las representaciones de distintas características se mezclan y la decisión pierde precisión. No es simplemente que “falte atención”; información que debería permanecer en segundo plano comienza a competir con aquello que realmente necesitamos procesar.

Esto ayuda a entender por qué cambiar constantemente de actividad tiene un costo. Décadas de investigación sobre task switching ya habían demostrado que pasar de una tarea a otra ralentiza el desempeño y aumenta errores. El nuevo estudio propone un mecanismo adicional: parte de nuestra limitación cognitiva puede surgir porque las representaciones neuronales de distintas tareas, estímulos o recuerdos interfieren entre sí.

La comparación con inteligencia artificial fue además reveladora. Una red neuronal entrenada únicamente para producir respuestas correctas no mostró el mismo patrón de errores que humanos y monos. Cuando los investigadores entrenaron otro modelo para reproducir el comportamiento de los participantes, apareció un mecanismo compatible con esa interferencia. Esto no significa que una computadora pueda realizar infinitas tareas simultáneamente; significa que el error humano observado tenía una estructura que podía modelarse.

La investigación tampoco demuestra que revisar el teléfono ocasionalmente esté “dañando” nuestro cerebro. El experimento estudió tareas perceptivas controladas, no trabajadores respondiendo mensajes en una oficina. Pero ofrece una base neuronal para algo que conocemos intuitivamente: mantener varias reglas activas y no saber cuál necesitaremos inmediatamente puede hacer más difícil seleccionar la información correcta.

Tal vez el problema moderno no sea únicamente que recibimos demasiada información. Es que vivimos permanentemente preparados para cambiar de tarea: correo, conversación, documento, mensaje, video, reunión, notificación. Nuestro cerebro evolucionó para ser flexible, y esa flexibilidad es extraordinariamente útil. Pero la neurociencia empieza a mostrar el precio de mantener abiertas demasiadas puertas mentales al mismo tiempo: aunque no crucemos todas, aquello que hay detrás de ellas puede seguir interfiriendo con lo que estamos intentando pensar.

Fuentes: Xue, Markman, Chen, Kramer et al., Nature Neuroscience, “Feature interference underlies a neuronal basis for the behavioral cost of task uncertainty” (10 de septiembre de 2026); literatura sobre task switching y dual-task interference.