Imagina regresar al país donde naciste y descubrir que la gente piensa que eres extranjero. Hablas español, pero algunas palabras se te escapan. Tu acento llama la atención. Sabes explicar perfectamente una idea en inglés, pero escribirla académicamente en español resulta más complicado. En Estados Unidos eras “el mexicano”; después vuelves a México y alguien te pregunta por qué hablas “como gringo”. Para algunos jóvenes migrantes de retorno, regresar a casa puede significar descubrir que la palabra “casa” dejó de describir un solo lugar.
Una investigación publicada en 2026 en Estudios Fronterizos analizó precisamente esta experiencia entre jóvenes que habían vivido y estudiado en Estados Unidos y posteriormente regresaron a México. El trabajo de Mónica Jacobo estudió a 26 universitarios de Puebla y Veracruz pertenecientes a distintas trayectorias migratorias. Es una muestra pequeña y exploratoria, pero sus resultados permiten observar algo que las estadísticas migratorias difícilmente muestran: migrar también puede cambiar la forma en que una persona responde una pregunta aparentemente sencilla: “¿de dónde eres?”
La edad en la que ocurre la migración importa. El estudio encontró que quienes emigraron más pequeños tendían a reportar mayor dominio del inglés, mientras quienes salieron posteriormente conservaban mayor uso del español. Pero uno de los resultados más interesantes apareció entre quienes migraron durante la adolescencia: en ellos surgían con mayor frecuencia identidades híbridas, construidas entre referencias mexicanas y estadounidenses. La autora advierte que el reducido tamaño de la muestra impide generalizar los resultados a todos los jóvenes retornados, pero el fenómeno coincide con una literatura mucho más amplia sobre estudiantes transnacionales.
El regreso tampoco significa simplemente volver al sistema educativo que dejaron. Un niño puede hablar español perfectamente con sus padres y aun así tener dificultades para escribir un ensayo, comprender vocabulario académico o seguir determinadas instrucciones escolares en México. Investigaciones sobre migración de retorno han señalado además que el bilingüismo adquirido en Estados Unidos no siempre es reconocido como una ventaja dentro de las escuelas mexicanas. El alumno posee conocimientos construidos entre dos sistemas educativos, pero ninguno necesariamente fue diseñado pensando en alguien como él.
Entonces aparece una estrategia sorprendente: aprender a parecer más mexicano. La literatura recopilada por el estudio de 2026 documenta jóvenes que modifican vocabulario o acento para evitar cuestionamientos sobre su identidad. En casos extremos descritos por investigaciones previas, algunos llegaron incluso a ocultar deliberadamente su dominio del inglés, responder incorrectamente o fingir una pronunciación peor para disimular características asociadas con su experiencia estadounidense. Lo que en un currículum podría considerarse una ventaja —hablar dos idiomas— en determinados espacios sociales puede convertirse en aquello que los hace sentir diferentes.
La contradicción llega todavía más lejos porque algunos de estos jóvenes tampoco se sienten completamente estadounidenses. Investigaciones anteriores citadas en el mismo trabajo encontraron estudiantes que se identificaban como mexicoestadounidenses o construían pertenencias híbridas después de haber pasado parte de su formación entre ambos países. La migración no siempre sustituye una identidad por otra; a veces produce una tercera, difícil de encajar dentro de categorías nacionales rígidas.
Quizá por eso una de las historias más interesantes de la migración comienza cuando aparentemente termina. Hablamos muchísimo de lo difícil que puede ser llegar a otro país, aprender su idioma y acostumbrarse a sus códigos. Hablamos mucho menos de lo extraño que puede resultar hacer después el camino contrario. Porque hay personas que cruzaron la frontera dos veces: una físicamente cuando migraron y otra dentro de sí mismas cuando regresaron. Y algunas descubrieron entonces algo inesperado: puedes volver al país donde naciste sin sentir que has vuelto completamente a casa.
Fuentes: Mónica Jacobo, “Español vs. inglés, ¿estadounidense o mexicano?: migración, idioma e identidad en jóvenes retornados en México”, Estudios Fronterizos (2026); investigaciones de Hamann y Zúñiga sobre estudiantes transnacionales; revisión sobre migración de retorno y bilingüismo en México, Revista Electrónica de Investigación Educativa (2021); literatura sobre migración de retorno, identidad, bilingüismo e integración escolar.