Los latinos son la segunda mayor población de votantes elegibles en Estados Unidos, y la discusión sobre cómo votan se volvió central tras 2024. Según un informe del Pew Research Center del 24 de septiembre de 2024, 36,2 millones de latinos eran elegibles para votar, es decir, ciudadanos adultos, 4 millones más que en 2020 y más del doble que los 14,3 millones de 2000. Están detrás de los votantes blancos y delante de los negros y los estadounidenses de origen asiático. El informe no da su porcentaje exacto del electorado.
La encuesta previa a la elección, realizada del 26 de agosto al 2 de septiembre de 2024 en inglés y español con 691 votantes latinos registrados dentro de una muestra de 9.720 adultos, mostraba una ventaja amplia: 57 % para Kamala Harris y 39 % para Donald Trump entre los votantes registrados. En 2020, Biden había ganado 61 % a 36 % entre los latinos que votaron. Las diferencias internas eran claras: Harris tenía 58 % entre las mujeres y 55 % entre los hombres; entre menores de 50 años, 59 % frente a 35 % de Trump, y entre mayores, 52 % frente a 45 %; y la religión marcaba una brecha fuerte, con Trump en 65 % entre los protestantes y Harris en 65 % entre los católicos y 67 % entre los sin religión.
Los temas importaban de forma desigual. Según Pew, 85 % de los latinos consideraba la economía muy importante para su voto, 71 % la salud, 62 % el crimen violento y las armas, 59 % la inmigración y 58 % los nombramientos a la Corte Suprema. Entre los simpatizantes de Trump, la economía llegaba a 93 %, el crimen violento a 73 % y la inmigración a 71 %; entre los de Harris, la salud (78 %) y las armas (66 %) pesaban más, y la inmigración 51 %.
El resultado real fue más cerrado. Según una nota de KSL sobre un análisis posterior de Pew, Harris obtuvo 51 % y Trump 48 % entre los latinos, lo que se describe como casi paridad. Entre los hombres, Trump tuvo 50 % y Harris 48 %; entre las mujeres, Harris 52 % y Trump 46 %. Comparado con 2020, la parte de Trump subió unos 12 puntos y la de Harris quedó unos 10 puntos por debajo de la de Biden. La cifra de 2024 y la de la encuesta de septiembre no son directamente comparables: una mide a votantes registrados antes de la elección y la otra a quienes votaron, con muestras y métodos distintos.
Hay varias cautelas. La nota de KSL es una versión de segunda mano que no describe cómo se confirmó que los encuestados votaron ni da márgenes de error, tampoco explica por qué cambió el voto y advierte que es un texto archivado y posiblemente desactualizado. Dentro de ella aparecen cifras sobre ciudadanos naturalizados que se contradicen entre sí, por lo que no se usan aquí. Los informes originales del análisis posterior no se leyeron.
Qué se puede concluir. El electorado latino no es un bloque: varía por género, edad, religión y prioridades, y su preferencia cambió de forma notable entre 2020 y 2024, con la economía como tema dominante, antes que la inmigración. Pero esa lectura, aunque razonable, es una descripción, no una explicación. Para entender por qué hubo ese desplazamiento hacen falta análisis posteriores con datos validados que estas fuentes no ofrecen.
**Fuentes:** Pew Research Center (In tight U.S. presidential race, Latino voters' preferences mirror 2020, 24 de septiembre de 2024); KSL, Voces de Utah (Trump battled to near parity with Harris in mustering Latino voter support in 2024, report shows, nota sobre análisis posterior de Pew).
